La importancia de los conocidos como influencer en las campañas de marketing digital va en aumento, cada día son más las empresas que ya han usado -al menos en alguna ocasión- este tipo de servicios publicitarios y de marketing digital con el objeto de promocionar su negocio.

En Chile ya es común ver las publicaciones en redes sociales, sobretodo Instagram de personajes de la farándula criolla recomendando lugares, marcas, restaurantes y lo que se le ocurra al cliente publicitar, aportando a que éstos logren cumplir con su objetivo .

La primera pista para diferenciar a un profesional de un farsante es la formación. “El número de seguidores en Instagram no determina la capacidad de influencia de un prescriptor“, dicen los especialistas.

Aunque bien sabemos que lo verdaderamente importante no es el número de seguidores que tenga el perfil en las redes sociales, ya que éstos que se pueden comprar -hay empresas que venden paquetes-, sino el “engagement”, es decir, la capacidad del prescriptor de interactuar con su público. Y de esto último, muy poco.

Fake influencers, los que quieren todo gratis

Según cuenta la edición digital de un periódico español, “el currículum de Elle Darby tiene nueve palabras: 98.000 suscriptores en YouTube y 76.000 seguidores en Instagram. Con estas únicas credenciales, la joven, que se autodefine como influencer” -palabra que define a quien resulte ser un prescriptor de opinión. Bueno esta chica mandó un e-mail al hotel Charleville Lodge de Dubín, en Irlanda para pedir cinco noches gratis a cambio de mostrar el establecimiento en sus redes sociales”.

Otro supuesto influencer, sin nombre y con una carta de presentación que se reduce a tener “un perfil que recomienda restaurantes y los puntúa”, pidió comer gratis en Diverxo, un restaurante con tres estrellas Michelin, según acaba de hacer publico el dueño del local.

Los dueños de ambos lugares reconocidos internacionalmente por supuesto se negaron a dar gratis sus servicios, con sendas respuestas publicadas en sus redes sociales y que han copado titulares. Quizás ambos tomaron la decisión correcta: tanto Elle Darby como el influencer “nn” que quería comer gratis en Diverxo son “fake influencers”, una especie de farsantes que poco ayudarán a promocionar un negocio en la medida en que su capacidad de influir en otros es reducida.

“Con conocimientos básicos de marketing online se logra detectar que el perfil de Elle Darby en Instagram es como un ‘pollo hormonado’, lleno de seguidores inactivos y “me gusta” que probablemente sean comprados”, considera Rafaela Almeida, autora de Influencers: La nueva tendencia del marketing online (Editorial Base, 2017)”.

Los casos de Elle Darby y del influencer sin nombre que quería recomendar Diverxo son un claro ejemplo de cómo los falsos instagramers o youtubers proliferan como “parásitos”.

“El concepto de influencer está muy desvirtuado porque mucha gente se presenta como tal cuando realmente no lo es”, explica Almeida. La experta, CEO y fundadora de la agencia de marketing y comunicación BlaNZ en España, ofrece una pista clave para detectar a los farsantes,

Cuando investigamos a un influencer el primer paso es preguntarnos es qué pasaría si Instagram dejara de existir. ¿Seguirían siendo personas que tienen una importancia para su sector, seguirían siendo un referente?”, plantea Almeida.”

texto extraído del original publicado en el siguiente enlace: https://elpais.com/elpais/2018/01/26/hechos/1516964994_201932.html

 

 

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